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Viaja seguro en la Red; Guía para papás

octubre 4, 2011 - Para Leer

El potencial de Internet es ilimitado y maravilloso, pero hay que observar ciertas medidas inteligentes al aprovecharlo. En especial los menores de edad y los jóvenes suelen estar poco conscientes sobre los riesgos y alcances de la información personal que suben a la red.

Blogs y redes sociales como Facebook, Twitter, Hi5, Sonico y Myspace, están siendo utilizadas por bandas de secuestradores, según sus propias declaraciones, para conocer el nivel de vida de los usuarios y de esta forma cazar a posibles víctimas, ya que es fácil obtener en ellas información y cúmulos de datos personales. Sólo hace falta interpretar los datos socioeconómicos y lazos familiares contenidos en las imágenes, señalan especialistas de seguridad. Se están exhibiendo ante cualquiera y generalmente, como quieren relacionarse, lo hacen como más poderosos y ricos de lo que son. Eso los vuelve terriblemente vulnerables.

¿Fotografías de viaje esquiando en Vail, fin de semana en la riviera maya, veleando en Valle o de fiesta en París? Afluente. ¿Fotografías con los nombres de los papás, la novia o la escuela? Puntos débiles. ¿Correo electrónico, teléfono y dirección de casa? Oportunidad.

La incorporación de imágenes, videos y sonidos, así como la combinación de estas redes con servicios como Youtube.com, hacen que los perfiles o fichas personales de los usuarios se conviertan en verdaderos resúmenes de información. Imaginen millones de diarios íntimos y álbumes de fotos personales a los que el mundo entero tiene acceso. Estas páginas web almacenan datos que sirven para obtener desde el perfil psicológico hasta datos personales que pueden ser utilizados por delincuentes o personas mal intencionadas, en el presente y en el futuro.

Es verdad que Internet ha proporcionado un nuevo espacio para que cada quien exprese libremente sus opiniones, creencias y gustos. Además, existe la libertad de elegir lo que se quiere o no abrir, leer, ver o escuchar; nada se impone. Sin embargo, con los niños la cosa es diferente. Antes era más sencillo para los papás advertir a sus hijos sobre el “robachicos”, prohibirles hablar con extraños, alertarlos sobre subir con desconocidos a un auto o abrirles la puerta de la casa. Hoy, la tarea de los padres es más complicada. El Internet es otra puerta a la casa, tanto para conocidos como para extraños. Se necesita cierto criterio que sólo da la madurez para saber qué es lo que se debe dejar entrar en nuestra vida y qué no. También se requiere de cierta experiencia para saber qué conviene publicar sobre uno mismo en la Red, a sabiendas de que no hay manera de bajar esa información una vez que ha sido subida.

Las redes sociales y los blogs cuentan con una duplicidad extraña, pues lo que pudiera parecer un acto privado realizado a solas frente a mi computadora personal – en el que expongo mi estado de ánimo, mis hábitos, mis sentimientos íntimos, hablo con mis amigos o subo mis fotos- se vuelve de inmediato un acto público. Como papás no debemos renunciar a nuestro deber, por molesto que sea para los niños, de cuidar lo que éstos ven, leen y publican en la Red. Sentimos que si nuestro hijo está en casa está seguro, pero puede no ser siempre así. Siendo que no existen programas cien por ciento confiables para asegurar que nuestros hijos naveguen en Internet sin riesgo, no hay forma de sustituir la supervisión de un adulto.

No se trata de que los papás les prohibamos la entrada a Internet o les hackeemos sus passwords para leer todo lo que escriben. La idea es acompañarlos y aprender a percibir signos de alarma. Si tus hijos tienen un perfil en cualquier red social, crear uno tuyo en la misma te ayudará a que no sea un mundo extraño y lejano para ti, a hablar el mismo idioma. Quizá no te acepten como su amigo en un principio, pero verás que ellos también tienen curiosidad y tarde que temprano te harán parte de su red, lo que es un paso fundamental para conocer esa parte de sus vidas que a veces nos parece inaccesible.

Así como les preguntamos ¿cómo te fue en la escuela?, ¿cómo están tus amigos?, ¿con quién hablas por teléfono?, ¿qué estás viendo en la tele?, hay que entender que su red de amigos en Internet también es parte importante y real de su vida, y que para conocer más debes preguntar cosas como ¿con quién estabas chateando?, ¿quiénes son tus amigos de Facebook?, ¿has visto buenos videos en Youtube últimamente? Convertir este tipo de comunicación en parte de la convivencia familiar puede ayudarnos a conocer si tienen una relación sana con la Red. Si sus respuestas no son naturales o se salen de su patrón usual de comportamiento, quizá tengas que poner más atención a lo que hacen cuando están en la computadora.

Hay que hablar con nuestros hijos sobre lo que es correcto, conveniente y seguro publicar o subir en Internet y lo que no. Deben saber que al ser la Red tan grande como el mundo; lo que ellos suban lo podrá ver cualquiera y eso incluye gente buena y mala. Necesitan comprender cuán público es el Internet y los riesgos que corren al mostrar información o fotografías que los pueden hacer vulnerables. La regla de «no hables con extraños» también aplica en la Red. Del otro lado de la computadora puede estar cualquier persona. Es importante dejarles conocer los peligros de comunicarse con alguien que los quiere conocer «sin que nadie se entere», aunque parezca bueno.

Hay personas que, aprovechándose de que los niños en la Red suelen estar descuidados y disponen de tiempo ilimitado para chatear, pretenden compartir sus desventuras para que comiencen a tenerles confianza. No se trata de asustarlos, pero sí de que sepan a lo que se enfrentan. Un niño consciente está mucho mejor armado. Dejarle saber que tú conoces lo que puede pasar y que puede confiar en ti lo hará sentir menos culpable y es posible que pida ayuda si llega a necesitarla.

 

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