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Consejo para los padres sobre el cyberbullying o acoso en la red

septiembre 26, 2011 - ¿Qué hago?

sobre el cyberbullying o acoso en la red

Por Moy Kleinberg.

Con tantas ocupaciones en la cabeza, no se puede esperar que cada padre se siente al lado de su hijo todo el tiempo que esté en línea. Siendo que deben supervisar lo que hacen, deben encontrar modos de hacerlo sin requerir obtener un doctorado en cibernética.

¿Cómo podríamos tomar lo que nuestros abuelos les enseñaron a nuestros padres, y que éstos a su vez nos enseñaron a nosotros para aplicarlo al ciberespacio? Es más fácil de lo que usted se imagina. Mantener a los niños seguros en línea no se trata de tecnología. Se trata de sentido común y de comunicación.

Así como en la vida real se nos aconseja no aceptar nada de extraños, en línea todos son extraños. Una de las ventajas del Internet es que se puede chatear con cualquier persona en cualquier país del mundo. Hay que enseñar a los niños y adolescentes cómo chatear con otros de forma segura, y evitar que chateen con ellos fuera de un sitio monitoreado.

Hay que educarlos para que sepan que cualquier persona puede hacerse pasar por alguno de sus amigos o conocidos. Hay que enseñarles a corroborar con quién se están relacionando. Por medio de simples preguntas cotidianas, ellos mismos pueden detectar si su interlocutor es o no quien dice ser.

Existen una serie de consejos que por generaciones hemos recibido de padres a hijos:

Regresa a casa inmediata y directamente después de clases.

Por generaciones, los padres han sabido que sus hijos pueden meterse en problemas si comienzan a vagar por allí después del tiempo de clases. “Vagar sin rumbo” en la Red no es muy diferente. Permitirle a los hijos navegar en Internet sin límite de tiempo, es buscar problemas. Si se les permite navegar aleatoriamente, hay que ponerles un límite de tiempo. Y es importante exigir que “regresen” a sus interacciones humanas y a la vida familiar, sin olvidar la tarea escolar.

 

No provocar peleas.

Siempre se ha sabido que provocar una pelea en la vida real puede ser peligroso. En el cyberespacio, una provocación se llama flaming. Comúnmente, éste viola los términos de servicio de los proveedores de Red. Pero lo más peligroso es que una provocación en línea atrae reacciones de otros. A veces muy mala y hasta peligrosas. Estas provocaciones pueden extenderse como fuego, moviéndose desde un chatroom o grupo de discusión privado a páginas públicas rápidamente. Si un menor siente que alguien lo está provocando, debe sentirse libre de avisarle a sus padres y al moderador en turno del chatroom, y salirse de ese sitio de inmediato. Nunca deben intentar defenderse o involucrarse en una represalia. Es una batalla que nunca podrán ganar.

 

No robar.

Descargar música de sitios comerciales sin pagar por ella o copiar un juego de computadora de un amigo puede ser una práctica común en estos días. De todas formas, no es correcto. Es importante enseñarles a los hijos cómo comportarse correctamente en línea. Sólo porque en la Red pueden tomar cosas sin pagar, no significa que lo deban hacer. Tampoco se justifica que los padres ignoren lo que hacen sus hijos en línea. Aun gastando algo de dinero en el proceso, debemos enseñar a nuestros niños que ser un buen ciudadano significa seguir las reglas y las leyes, aunque otros no lo hagan y piensen que se pueden salir con la suya.

 

No les des datos personales a extraños.

Como ya se ha dicho, en la Red, todos son extraños. Aun si se sabe con certeza con quién se está chateando, siempre hay quienes se entrometen en las conversaciones y en los correos, sin que nadie sepa que lo están haciendo. No permita que sus niños coloquen información personal en los programas de perfiles como Facebook o Hi5, es como escribir su diario en una cartelera. Compartir información personal es especialmente arriesgado para los niños.

Hay que asegurarse de que los hijos sepan lo que sus padres consideran información personal y de que no la publiquen, ni en la Red ni fuera de ella. Hay que enseñarles que no deben proporcionar ese tipo de información al registrarse en cualquier tipo de concursos o fan clubs sin permiso de sus padres. Para otorgar el permiso, lea las políticas de privacidad del sitio y revise si existe algún compromiso para tratar la información proporcionada con responsabilidad.

 

Conocer a los amigos de los hijos.

Los padres deben conocer a los amigos de la Red al igual que conocen a los de la vida real, hablar con sus hijos y preguntarles con quiénes se relaciona en línea y qué sitios frecuenta. No sólo dejar la computadora en su cuarto, permitiéndoles navegar libremente. Cuando se encuentren en línea, revise su pantalla de vez en cuando. Esto los mantiene comportándose honestamente.

Existen muchos otros consejos populares de este tipo.

No se trata simplemente de tecnología, en realidad se trata de enseñarle a nuestros niños valores sólidos, lo que está bien y lo que está mal, así como la manera de cuidar su seguridad y la de los demás. Vale la pena el esfuerzo.

Cuando nuestros niños navegan en Internet, aprenden habilidades que les serán necesarias en el futuro. Se convierten en exploradores del ciberespacio. Descubren nueva información. No existe género, raza o minusvalía en línea. El Internet es el único lugar en el que los niños y jóvenes pueden ser evaluados por la calidad de sus ideas, más que por sus rasgos físicos.

Los hijos pueden saber mucho más de tecnología que sus padres. Pero los padres saben mucho más de la vida, de lo que es correcto y seguro. Por ello es bueno sentarse junto a ellos cuando estén navegando siempre que sea posible. Así podrán establecer reglas que a sus hijos. Obtendrán además un beneficio inesperado: una clase de computación con el experto en computadoras más confiable que conoce, su hijo.

Los padres deben enseñarles lo que saben a sus hijos.

Y los niños también les pueden enseñar lo que saben a sus padres.

 

 

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